Tres: Podríamos ser dos varas sacadas del mismo árbol. En la misma situación y apunto de compartir el mismo fin: alimentar la llama. Las varas están frente a frente atadas de pies y manos en el mismo montón. Y sin embargo tan distintas.
Seis: Lo dices por mi rostro ¿verdad? Has de cuenta que yo soy la vara vieja encontrada junto al árbol víctima del tiempo y la gravedad. Y que mi expresión es esta desde entonces.
Tres: Que mala actitud tienes. Deberías disfrazar el miedo al fin con una sonrisa como yo.
Seis: No puedo el chasqueo de mis dientes asesinan todo intento de alzar mis labios de la mano de una sonrisa.
Tres: Te quedarás como la vara que se sintió ceniza antes de tiempo.
Seis: Es que no puedo. Tus ojos desafían las llamas y el final. Yo no lo haría.
Tres: Que débil eres. Pues así es. No hay salida mientras tanto que hasta mi propio final sienta miedo de acabar conmigo.
Seis: Tus palabras me dan miedo. Nuestros rostros se reflejan en las llamas y tú dices eso…
Tres: Claro. Así sea ceniza en menos de lo que dura un suspiro no seré ni sentiré lo que tú
Seis: Vamos a ver. Aunque yo no creo que cause tanto resplandor cuando el fin se haya consumado.
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